El viento estuvo bailando
y trajo nubes rojas.
Por la noche el cielo vuelve a ser azul,
casi negro,
como los azabaches que,
por la noche,
vende la mujer francesa que nunca vio París.
casi negro,
como los azabaches que,
por la noche,
vende la mujer francesa que nunca vio París.

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