A las 19:00, ayer, se paró la brisa.
Pero seguí paseando.
Pero seguí paseando.
La madre cruzó la carretera
dando balazos en el asfalto
con sus tacones de charol,
se fue escupiendo un chicle de menta
justo antes de llegar al otro lado.
Sigue reposado el aire, andará por los mares de África.
Hoy los únicos atentos a la puesta de sol
eran de mármol.

No hay comentarios:
Publicar un comentario